FAN CHILE PRESENTA: CUANDO CHICO YO VEÍA

Pin Pon, Los Bochincheros, Pipiripao, El Profesor Rossa… programas que millones de chilenos asocian con su niñez, dependiendo de la época en la que hayan vivido. Todos ellos dan cuenta de una rica tradición de espacios infantiles nacionales en televisión abierta, que actualmente se han reducido casi hasta la extinción.

Luego de décadas en las que la programación nacional para niños ocupaba decenas de horas, hasta el punto de que más de un canal disponía de una “franja infantil” diaria, hoy la realidad es que no hay más de 2 o 3 programas infantiles nacionales al aire, que en conjunto no superan los 60 minutos semanales en la programación abierta.

Desde su primera versión, en 2015, FAN Chile se ha dedicado a poner en evidencia esta situación, haciendo un llamado tanto a las autoridades como a los profesionales de la industria audiovisual, para que se recupere esa tradición y se vuelva a entender que los programas dedicados a los niños tienen un valor cultural e identitario que puede marcarnos para toda la vida.

Aquí presentamos el primer vídeo de nuestra campaña, con personas de distintas edades que recuerdan los programas que veían en su infancia.

¿POR QUÉ GASTAR PLATA EN UN CANAL CULTURAL?

25 millones de dólares para crear un canal cultural público comprometió la Presidenta Bachelet en mayo pasado. Muchos celebramos el anuncio, pero se hicieron sentir más fuerte los que se manifestaron en contra. Líderes de opinión y cientos de personas en redes sociales se quejaron por el destino de tal cantidad de recursos estatales, cuando hay tantas urgencias evidentes en distintos puntos del país.

En FAN Chile nos interesa ampliar esta discusión, profundizarla, y no sucumbir ante las visiones negativas que muchas veces se sustentan en paralelos improcedentes. No se puede comparar un proyecto a largo plazo, que remite a valores intangibles como el fomento de la cultura y la identidad, con la construcción de un hospital o la implementación de medidas contra la pobreza. Porque la pobreza no es sólo económica y la salud no es sólo biológica, y en Chile las carencias en vivienda y medicina no son mayores que las carencias culturales y sociales.