LOS MONITOS DE SIEMPRE Y LOS DEL FUTURO

Al igual que mi abuelo -que tiene 81 años-, mi mamá -que tiene 58-, y yo -33-, mi hija de 7 años llama “monos” o “monitos” a los dibujos animados. Muchos modismos cambian con el tiempo, la juventud tendrá siempre sus propios códigos y la educación ampliará el vocabulario, pero ese es un pequeño símbolo de que lo que se transmite en el hogar, es para siempre. El símbolo es un poco menos pequeño por tratarse de un chilenismo por excelencia, pedacito de identidad nacional.

Por muy debilitada que esté por la preponderancia de los criterios comerciales, la televisión no ha perdido su potencial para unir a las personas y generar cultura; para preservar la cultura, incluso. Por eso es bueno ver que, aun cuando el país tiene problemas que requieren una atención urgente, se amplía la visión para asegurar el financiamiento del canal público cultural-educativo, proyecto a largo plazo que remite a valores intangibles, como la identidad. Y, como repetiremos hasta verla al aire, una franja infantil de calidad dentro de este proyecto -con monitos y otros formatos de programas- sería un ejemplo de que la visión es la correcta.

No puede ser extraña la referencia al modelo de la BBC de Inglaterra que hizo la Presidenta al momento de comprometer el presupuesto. Cuando comenzó la televisión en Chile, los tres primeros canales se instituyeron en universidades, con el manifiesto propósito de ser instrumentos de cultura. Se entendía el poder para unir a una sociedad que tiene un medio que se comunica simultánea y colectivamente. Todavía hoy, 16 años adentro del tercer milenio, un video que se comparte por internet nos genera otra sensación cuando sabemos que antes fue visto por muchos otros a través de la televisión. Nos causa más interés, más risa, cargar un vídeo en que el bufón de turno se burla de un político corrupto cuando sabemos que lo hizo en un programa estelar.

El problema en las últimas décadas es la excesiva presencia de esos bufones en desmedro de cualquier ambición valórica, artística, identitaria o espiritual. Por lo mismo, no se trata de defender a la TV porque sí ni de ponerla en un altar del ámbito cultural.

Se trata de que nuestros nietos y bisnietos reconozcan la cueca chilota, el carnaval nortino y el bolero porteño, a Gabriela Mistral, a Pablo Neruda, a Los Prisioneros, a Violeta y Nicanor Parra, a Pelantaro, al Padre Hurtado, a Humberto Maturana, a Marta Colvin, a Hernán Rivera Letelier, a La Negra Ester y a Papelucho; y de que podrían hacerlo viendo monitos…

Mario Cuche
Coordinador FAN Chile

CANAL CULTURAL: ¿ESO ES TO, ESO ES TO, ESO ES TODO, AMIGOS?

¿Habrá sido el énfasis en la tartamudez de Porky una forma de integrar o de discriminar la diferencia? Nada es inocente cuando se produce material para niños, y los creadores de dibujos animados y programas del presente y futuro deben considerar cada aspecto en los contenidos que producen.

Pero, para siquiera llegar a una discusión como esa, primero debe haber un espacio. El 21 de mayo del año pasado, todos los que conocemos el talento y corazón que hay en Chile en el área de la producción audiovisual infantil, nos alegramos ante el anuncio presidencial de la creación de un canal cultural- educativo, financiado por el Estado.

La noticia no podía ser mejor: un canal así podría incluir una franja infantil que no se guiara por los intereses económicos del resto de los canales de la televisión abierta, dándole por fin un espacio merecidamente mayor a las producciones audiovisuales infantiles nacionales, y también extranjeras.

Un año después, no hay antecedentes de cómo ni cuánto se ha avanzado en el proyecto que lideran los ministerios de Cultura, Educación y Secretaría General de Gobierno. Quizás ahora que se acerca un nuevo 21 de mayo sea bueno recordar por qué la promesa presidencial tuvo tan buena acogida…

Primero, porque la sociedad chilena se da cuenta de la necesidad de un canal de televisión que entregue contenidos de calidad, sin estar sometido exclusivamente al criterio comercial. Segundo, porque abre la puerta a un espacio para audiencias que han sido dejadas de lado, principalmente niños, adultos mayores y minorías que no suenan rentables en las oficinas de los ejecutivos de los canales. En síntesis, porque hoy la rentabilidad social debe ser prioridad.

Después del Seminario de TV Pública/Cultural/Educativa realizado en noviembre del año pasado, donde fuimos invitados a colaborar en el diseño de las primeras orientaciones editoriales y programáticas, FAN Chile/Fundación Nativo Digital y todos quienes asistimos, nos fuimos con el convencimiento de que las autoridades habían comprendido la relevancia y urgencia de un proyecto como éste.

Los que venimos estudiando y trabajando en el desarrollo de políticas públicas en el área, confiamos en que el nuevo canal público aún es parte de la agenda del Gobierno y que se pondrá en marcha antes del cambio de administración, según lo prometido. De lo contrario, veremos una vez más como un proyecto, tan necesario como éste, termina con un “Eso es to, eso es to, eso es todo amigos”.

Directores FAN Chile

Festival Audiovisual para Niños

APOSTAR POR LOS NIÑOS EN TIEMPOS DE CRISIS

El 2,9 % de la programación de la TV en Chile hoy es para público infantil, si contamos los canales con cobertura nacional (excluye UCV y Telecanal). Pero para qué enfatizar lo negativo, que además ya sabemos de hace rato. Mejor miremos las oportunidades…

La semana pasada TVN estrenó una nueva temporada de “Horacio y Los Plasticines” (serie reconocida a nivel latinoamericano y ganadora como Mejor Serie de TV Pre escolar en FAN Chile 2015); y la primera entrega de “Puerto Papel”, doblemente premiada en Colombia, donde se estrenó el año pasado. Ambas creaciones de la productora Zumbástico Studios brillan por sus finísimas técnicas de animación, donde destaca un cuidado stop-motion, al igual que por sus guiones y contenidos.

Si bien pudiera parecer que lo lógico es que la TV chilena transmita contenidos chilenos, esto es más bien la excepción a la regla: sólo un 5,6% de las escasas horas de programación infantil son de factura local. Por lo mismo, el estreno de dos series nacionales por el canal “de todos los chilenos” merece ser titular de portada. ¿Y por qué no, si el estreno del nuevo reality o teleserie muchas veces lo han sido?

No deja de ser destacable, además, que la “osada” decisión de programar producciones infantiles nacionales aparezca en medio de la peor crisis financiera y de audiencias de la última década en la estación pública. ¿Medida desesperada o ataque de sentido común? Cualquier opción es de todas maneras loable, más aún cuando sabemos lo que cuesta defender estas propuestas programáticas en las oficinas del área comercial de cualquier canal.

Sea como sea, es de esperar que el plan de reinvención de TVN incluya una nueva misión que considere a los niños como público. Y que el estreno de series nacionales por el canal de l@s niñ@s de Chile no sea noticia, sino regla.

Equipo Editorial FAN Chile,

Festival Audiovisual para Niños